2 de marzo de 2009

CARTA DE UN AMIGO

Soy un chico común como todos en Carlos Paz, pero preocupado por los jóvenes al volante. El lunes perdí a un amigo, David Ortega, un amigo fiel y buen muchacho.

Gracias a un joven que manejaba un auto, drogado y con exceso de alcohol en la sangre, quien además no quiso hacerse el test de alcoholemia. Es más, bruscamente arrancó su coche y se dio a la fuga disparando en dirección hacia Carlos Paz, donde a la altura de la Fuerza Aérea atropelló a mi amigo y lo mató en el acto.

Yo, con 23 años, me pregunto: ¿cómo la policía caminera no hace nada? Para facturar con multas absurdas están a la orden del día; sin embargo, para detener e impedir que estos jóvenes "pasados de vuelta" circulen, no hacen nada y miran para otro lado.

La muerte de mi amigo fue porque nadie hace nada, ni siquiera les importa que los jóvenes se emborrachen, se droguen y salgan en autos, motos o cuatriciclos, sin responsabilidad alguna y llevándose el mundo por delante. Sin reflejos, manejan a 150 kilómetros sin saber por qué, haciéndose los corredores de carreras terminan matando gente inocente sin razón.

Me pregunto, pensando mientras miro el cielo celeste. . .¿qué tiene que pasar para que abramos los ojos y paremos a esos desacatados al volante?

Alejandro Rigazio

Fuente: Semanario Bamba, 27.02.2008


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