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18 de noviembre de 2024

ARGENTINA: ALCOHOL EN MENORES



Artículo del diario La Nación

“Se profundizó”: advierten que son cada vez más graves los efectos del consumo de alcohol en la salud de los adolescentes.

Especialistas coinciden en que a los 13 años ya toman bebidas de alta graduación alcohólica en las previas; pancreatitis, hepatitis crónicas y cirrosis son cuadros que aparecen prematuramente

17 de noviembre de 2024

CÓRDOBA.– Cada vez es más baja la edad de inicio de los adolescentes en el consumo de alcohol y, aunque el fenómeno no es nuevo, sí esta tendencia preocupa y alerta de manera creciente a los especialistas. Los médicos se encuentran con cuadros graves como pancreatitis, hepatitis agudas y cirrosis avanzadas en jóvenes de menos de 20 años. La clave, coinciden las fuentes consultadas por LA NACION, está en “las previas” (reuniones antes de las salidas) y también en la incapacidad de la mayoría de los padres para poner límites. La situación “se naturalizó”, sintetizan.

“Cuando me desperté, vi que no tenía ropa interior”; “No sé qué pasó, tengo un blanco”; “Tomo porque me animo a hacer cosas que, de otra manera, no”; “Si no tomo, mis amigos me cargan”. Esas son algunas de las frases que médicos, psicólogos y psicoterapeutas escuchan cada vez más frecuentemente. “Y los padres, ¿qué dicen?”, pregunta este diario. En las respuestas se repiten conceptos como “resignación” e “impotencia”. El consumo de alcohol convive con el auge de las apuestas online y con las tecnoadicciones.

Según los datos de la Encuesta Nacional sobre Consumos y Prácticas de Cuidado 2022, que es la última oficial disponible (realizada por el Indec y la Sedronar), la edad media de inicio en el consumo de alcohol es de 17,1 años en varones y de 18,5 años en mujeres. Los expertos sostienen que no es lo que ven en la realidad; consultados, precisan que no hay mayores diferencias entre los sexos y las clases sociales, salvo el precio de las bebidas que compran.

Enrique Orchansky, pediatra con 40 años de experiencia, docente de la cátedra de Pediatría de la Universidad Nacional de Córdoba y autor de varios libros sobre la infancia, enfatiza: “Hace diez años veíamos que empezaban a tomar entre los 15 y 16, ahora ya es a los 13. Ese el promedio del debut. Físicamente no están en condiciones de recibir tanto alcohol, es lo que llamamos ‘consumo excesivo episódico’, un ‘atracón’ de alcohol”.

Silvia Cabrerizo, pediatra toxicóloga del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y secretaria del Grupo de trabajo de Adicciones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), refuerza con que hace unas décadas las cirrosis se veían en gente de más de 60 años “y hoy, a los 20 esto está pasando: hígados muy dañados. Hay casos de intoxicación aguda, depresión sensorial, coma alcohólico, episodios de blackout en los que quedan vulnerables y no saben qué pasó”.

La Tercera Encuesta Mundial de Salud Escolar de 2018 reveló que el 77,1% de los adolescentes argentinos de 13 a 15 años consumió alcohol por primera vez antes de los 14. Además, siete de cada diez compraron bebidas alcohólicas pese a la prohibición por ley. En ese punto, Cabrerizo advierte que el desarrollo cerebral termina entre los 21 y los 25 años, “no se condice la seguridad legal con lo biológico; cuanto más precoz el consumo, más daño”.

Ambos médicos apuntan que en las previas circula alcohol de alta graduación como gin, vodka, ron (unos 40 gramos cada 100 ml) y fernet (28 cada 100). La cerveza es más frecuente en adolescentes de más edad. Pero el hígado, hasta alrededor de los 20 años, no puede procesar tanto alcohol masivo. “La intoxicación aguda cede después de seis u ocho horas, pero a largo plazo es un tóxico sistémico y puede llevar a cirrosis, pancreatitis, alteraciones neuropsiquiátricas, hematológicas, síndrome de abstinencia”, sintetiza Cabrerizo.

Orchansky cuenta que tiene un paciente que está por cumplir 18 años y espera un trasplante hepático; consume alcohol desde los 14 en las previas. Además de esos daños, están los provocados al desarrollo neuronal, el “efecto idiosincrático”. Aclara que cada persona responde distinto a la misma dosis de alcohol: “A algunos no les hace nada; a otros les rompe las uniones neuronales, hay falta de concentración, problemas de sueño, pérdida de masa muscular”.

Padres y pares

La Fundación Padres viene trabajando con el alcoholismo entre niños y adolescentes desde hace unas dos décadas. “El problema se profundizó y se naturalizó –dice María Pía del Castillo, psicopedagoga y directora ejecutiva de la entidad–. La ludopatía digital desplazó la atención del consumo de alcohol, pero es muy complejo lo que se vive. Estamos atravesando un momento de salud mental delicado en esas edades que encuentran una vía de escape en estas adicciones. Hay muchos daños asociados”.

Para el psicólogo Alejandro Schujman el foco del problema es el “estado de resignación y apatía de los adultos. Domina la creencia de que todos toman y es una cuestión habilitada”, describe y señala que el problema se registra en todo el mundo. Reconoce que también juega un papel importante la presión de los pares. Un factor que mencionan las fuentes es que, por ejemplo, a los que practican deportes no les insisten en que tomen; como “un punto de anclaje que es un factor de protección al que el grupo no contradice”, lo describe Schujman.

María Zysman, psicopedagoga y directora de la ONG Libres de Bullying, ratifica que a los 12 o 13 años hay chicos y chicas que “coquetean” con el alcohol y vuelve sobre el querer ser parte. “Si para pertenecer tienen que tomar, lo hacen, y a veces en las mismas casas admiten que sea así. Los padres esperan que otros pongan los límites, como ya vimos con la norma del uso de celulares en clase que salió en la ciudad de Buenos Aires, y las escuelas reciben a los chicos borrachos porque. si no, terminan acusadas de abandono de persona. Entonces es como un acuerdo tácito”, detalla.

También juega un papel importante la presión de los pares

Los dos pediatras subrayan que la actitud de los padres puede ser “por desconocimiento o por naturalización”. Cabrerizo sostiene que “no se percatan del riesgo que implica esa cantidad de alcohol. El festejo pasa por consumir y se pierde la noción de riesgo”. Por su lado, Orchansky considera que hay una minoría que les prohíbe tomar a sus hijos (”y de ese grupo, pocos lo logran”). Caratula como el “más peligroso” al grupo que esgrime “organizo en casa y controlo”; el médico insiste en que “creen que tienen el control, pero los chicos llegan con botellas. No dimensionan, no quieren o no pueden ver el peligro”.

Los deliveries que entregan alcohol a quien lo pide sin ningún chequeo y la venta en kioscos son moneda corriente. Por efectos del alcohol en exceso hay impulsos violentos, peleas, pérdida de control sobre sus acciones. “Hay historias de actos graves en el corto plazo y otros que terminan en tragedias –continúa Schujman–. En las fiestas de 15, hay piquetes si les plantean que no habrá alcohol, extorsionan a la cumpleañera y a la familia. Los padres deben recuperar el sentido común, si a un nene de tres años no le dejan meter el dedo en el enchufe, a uno de 14 no lo tienen que dejar tomar”.

Cuál es la salidaQue los padres asuman su rol es el primer paso hacia una solución que mencionan todos los que hablaron con LA NACION. Detrás alinean que haya más charlas entre los jóvenes, entre los que sufren las consecuencias del consumo excesivo relaten al resto lo que sucede- También, que el alcohol deje de ser protagonista de las publicidades.

“Los papás no nos estamos bancando el aburrimiento –admite Zysman–. Los chicos juntan figuritas y si les faltan, ellos van y las compran. No quieren que esperen, que tengan frustraciones y, entonces, nada les alcanza. La adolescencia tiene angustia existencial y el alcohol anestesia. Encima, es de fácil acceso. Las redes, en las que están mucho tiempo, les muestran alcohol, diversión, influencers, todo junto. Todos esos factores generan un escenario complejo”.

Del Castillo subraya que en la fundación trabajan para que los padres “nos hagamos cargo de lo que nos corresponde, poner límites, empujar la autoestima, lograr comunicación familiar” y también en campañas como “Menores ni una gota”, impulsada junto con la Federación Argentina de Destilados y Prevención, u otra que realizan con Cervecería y Maltería Quilmes, “Entrenadores de valores”.

Experiencias que Schujman realiza y que, en varios casos, funcionan es la de armar redes de familias que “pongan fin al disparate”. Sostiene que los chicos “se niegan, protestan, organizan fiestas paralelas”, pero algunos grupos logran su objetivo. “Los padres tienen que decidirse a tomar las riendas. Ningún adolescente se va a traumar, sí lo hará si sufre un coma alcohólico. Hay que gestionar espacios saludables que contrapesen”, concluye.

 Por Gabriela Origlia



15 de noviembre de 2024

ALCOHOL Y CEREBRO:  ¿CÓMO INTERACTÚAN?

Datos: Instituto de Estudios del Alcohol


En el video de la Dra. Anya Topiwala (investigadora principal de Oxford Health University of Oxford) se analizan:


1. Cómo entra el alcohol en el cerebro

2. Efectos y daños agudos y crónicos causados

3. Cómo afecta el alcohol al cerebro de fetos, adolescentes, adultos y personas mayores

4. ¿Qué se puede hacer para reducir este daño?


29 de febrero de 2024

CÓMO AFECTA EL CONSUMO ABUSIVO DE ALCOHOL


El Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo emite información basada en  investigaciones realizadas sobre cómo afecta el consumo de bebidas alcohólicas en la salud, especialmente en el cerebro.

Datos relevantes:

Cuando se consumen bebidas alcohólicas las áreas del cerebro que controlan el equilibrio, la memoria, el habla y el juicio tienen un trabajo más difícil para poder funcionar correctamente. Debido a ello, hay más posibilidades de que se produzcan lesiones y otros resultados negativos.

Ante un consumo excesivo de alcohol a largo plazo aparecen alteraciones en las neuronas y reducciones en su tamaño. 

Asimsimo, se pueden producir "lagunas mentales" (vacíos en la memoria de una persona sobre situaciones que ocurrieron mientras estaba alcoholizada) inducidas por el alcohol. 

En los adolescentes puede alterar el desarrollo del cerebro, lo que podría derivar en cambios duraderos en la estructura de la función cerebral.

Cuando se produce una sobredosis aparecen confusión mental, dificultad para permanecer consciente, vómitos, convulsiones, dificultad para respirar, frecuencia cardíaca lenta, piel húmeda, respuestas embotadas y temperatura corporal baja.

La sobredosis de alcohol puede provocar daño cerebral permanente o la muerte.

Durante el príodo gestacional, el consumo de alcohol puede causar daño cerebral lo que deriva en diversos problemas de desarrollo, cognitivos y de comportamiento, que pueden aparecer en cualquier momento de la infancia.

El consumo de bebidas alcohólicas puede afectar el desarrollo fetal en cualquier etapa durante un embarazo, incluso en las primeros periodos y antes de que una mujer sepa que está embarazada. 

Informarse, es Prevenir. 











24 de septiembre de 2023


ALCOHOL: LAGUNAS MENTALES

 

28 de marzo de 2022

EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO EN LA CONDUCCIÓN 


Así como conducir responsablemente dependerá del mantenimiento adecuado del vehículo y de respetar las normas viales establecidas, también se debe considerar nuestra aptitud física, psíquica y emocional frente al volante.

¿Cómo se procesa toda la información mental necesaria para la conducción de un vehículo? Veamos…

Nuestro cerebro está integrado por cuatro lóbulos: el occipital, parietal, temporal y frontal, los que tienen tareas específicas.




















. El lóbulo occipital se ocupa mayormente de todo lo relacionado con el sentido de la visión

. El lóbulo parietal procesa y combina toda la información sensorial que llega de varias partes del cuerpo, luego emite un mensaje completo

. El lóbulo temporal, se encarga de la memoria de la persona

. El lóbulo frontal, es el más grande del cerebro humano. Planifica, organiza, produce el lenguaje, las emociones, el control de conductas y cognición social. La óptima función de este lóbulo determina una correcta toma de decisiones de parte de un conductor.

Al conducir, utilizamos principalmente tres tipos de atención:

1) atención selectiva, cuando decidimos concentrarnos en ciertos aspectos solamente

2) atención sostenida, cuando mantenemos la atención por largos períodos de tiempo en un aspecto específico

3) atención dividida, cuando prestamos atención a diferentes estímulos a la vez

Durante la conducción, la atención se divide para llevar a cabo distintas tareas: estar atentos a la vía, observar a otros autos, tomar decisiones sobre las maniobras, etc. Por ello es de vital importancia mantener nuestra responsable decisión de saber que cualquier distracción (uso del celular, ingesta de sustancias tóxicas, emociones alteradas, etc.) incidirá a la hora de tomar decisiones en la conducción.

El uso del teléfono celular puede hacer que . . .

• apartemos la vista de la carretera (distracción visual)

• apartemos la mente de la carretera (distracción cognitiva)

• apartemos las manos del volante (distracción física)






¿Qué más? . . .

También puede producirse distracción auditiva, provocada por el timbre de un teléfono que suena, aunque la duración de esa distracción suele ser más corta que en el caso de otras distracciones.

El uso del teléfono celular puede afectar al desempeño de la conducción con respecto a una serie de tareas, dando lugar a lo siguiente:

• incremento del tiempo de reacción para detectar y responder a acontecimientos inesperados relacionados con la conducción;

• reducción de la capacidad para mantener una posición correcta en el carril;

• reacciones de frenado más lentas con frenadas más intensas y distancias de parada más cortas;

• reducción de la capacidad para mantener la velocidad adecuada (esto es, normalmente se circula más despacio);

• incremento del tiempo de reacción ante las señales de tráfico o no reparar en ellas;

• reducción del campo de visión (es decir, el conductor suele mirar más hacia delante que a la periferia o por los espejos);

• reducción de la distancia de seguridad;

• calcular mal el espacio necesario en el flujo circulatorio para incorporarse con suficiente tiempo a la circulación de forma segura;

• aumento del trabajo intelectual, lo que genera niveles de estrés y frustración más elevados;

• reducción de la percepción del conductor de lo que ocurre a su alrededor

Se ha observado que el uso de teléfonos con dispositivos de manos libres durante la conducción reduce la vigilancia visual de los instrumentos del vehículo y de la situación del tráfico en general, y afecta negativamente a la capacidad para controlar el vehículo.

Esos datos llevan a pensar que, en lo que respecta al desempeño de la conducción, no es más seguro utilizar teléfonos con manos libres que sin manos libres.

Recordemos: Al volante, solo se conduce. ¡Ante todo la Vida!

 

Datos: Organización Mundial de la Salud

 


29 de diciembre de 2016


PROTEGER EL CEREBRO

El denominado "traumatismo de cráneo" (TEC) definido por Facundo Manes como "la injuria cerebral que se produce como consecuencia de un golpe en la cabeza o por la perforación del cráneo por un elemento que lo atraviese", ocurre en muchas ocasiones en los llamados accidentes de tránsito.

Según la Organización Mundial de la Salud la mitad de todas las víctimas mortales ocasionadas por los siniestros viales son peatones, ciclistas y motociclistas 🚴.

Cuando el usuario de la motocicleta cae al suelo produciéndose el golpe en la cabeza, el cerebro padece un movimiento de rebote hacia atrás y adelante dentro del cráneo lo cual a su vez provoca distintos tipos de daños internos. 

¿Por qué es esencial utilizar el casco protector respetando la medida del perímetro craneal y abrochado a la barbilla? A saber:

El uso de cascos homologados, reduce el riesgo de muerte en un 40%, y el riesgo de lesiones graves en más del 70%. Los motociclistas que usan el casco tienen hasta un 85% menos de lesiones graves que los que no usan casco.

Informarse es Prevenir. Difundamos Conciencia. 



Dibujo finalista del III Concurso Infantil de Seguridad Vial (autora: Marta Ruiz Ruiz),
                              Roquetas de Mar, Almería, España



2 de diciembre de 2008

NENAS BORRACHAS

Fuente: Día a Día

Las pequeñas de la casa, ésas que hasta hace poco se vestían y bailaban como "Floricienta", hoy salen y muchas terminan alcoholizadas.

No nos podemos escandalizar, el problema del alcohol es histórico, atraviesa todas las edades y niveles socioeconómicos, pero en estos años empieza a tener matices nuevos. La ingesta de alcohol se ha estandarizado entre muchas mujeres, chicas menores de edad, que toman los fines de semana en dosis muchas veces exagerada, que las pone en diferentes situaciones de riesgo.

Muchas noches son los varones amigos los que tienen que hacerse cargo, porque ellas quedan indefensas en semejante estado de borrachera.

Las cosas cambian

"Veo un gran cambio respecto a mi propia adolescencia", dice Mariana, de 40 años, mamá de una nena de 14. "Nosotras tomábamos algo de alcohol, pero difícilmente bebidas blancas, y éramos más grandes".
Las investigaciones sobre este tema indican que el cerebro humano continúa desarrollándose hasta los primeros años de la veintena, y un cerebro en desarrollo expuesto al consumo de alcohol puede sufrir efectos perdurables sobre las capacidades intelectuales.

"Toman más que los varones", agrega Miriam de 46, madre de tres varones adolescentes y se sorprende de lo mucho que toman las compañeras de sus hijos.
"Ellos las critican, las ven un tanto ridículas. Pero también los preocupa. A veces algunas amigas llegan a estados de casi inconsciencia, y quedan muy vulnerables. Muchas noches son los varones amigos los que tienen que hacerse cargo, porque ellas quedan indefensas en semejante estado de borrachera".

A imagen y semejanza

"Las chicas de esta generación van a sufrir cosas diferentes a las anteriores", opina Verónica, mamá de una nena de 15 y un varón de 16 años. "Todavía hay una mirada machista en la sociedad: lo que preocupa es que sean mujeres. Pero ese no me parece el problema, sino el de la edad en la que los chicos empiezan a tomar, sean del sexo que sean".
"Mi hijo me dice: 'las chicas se emborrachan mal', ¿Y ustedes, los varones?, le pregunto yo. Los chicos toman mucho, tanto los varones como las mujeres. Ese es el problema del que tenemos que hacernos cargo".

Parece que es algo que de alguna manera las enorgullece. Es la anécdota que cuentan el lunes en la escuela, como si fuese algo divertido.

Las chicas sólo quieren divertirse.
La pregunta pasa por el motivo que tienen las adolescentes para tomar.

“Creen que si toman son más vivas, o están en onda”, agrega Mariana.
"Al baile nosotros íbamos a a bailar. Ahora van. . .para tomar. Cuentan sus excesos como algo gracioso, loco. No les da vergüenza decir que se emborracharon. Parece que es algo que de alguna manera las enorgullece. Es la anécdota que cuentan el lunes en la escuela, como si fuese algo divertido."


"Yo lo veo como una cuestión que tomás para hacer algo en el tiempo que esperás para salir, para ponerle un poco más de onda, estás enfiestado y se te pasa el tiempo más rápido, porque por ahí no tomás nada y estás re-embolada esperando la hora de ir al boliche", dice Carola de 17.


Los controles vencidos

“El problema lo tenemos los padres. Hay muchos que no las miran. Porque niegan el problema o porque no saben qué hacer”, observa Mariana.

“Hay problemas de control. Las chicas pasan la bebida al boliche escondida en las mochilas, en las camperas, por el tejido del patio. . . se las ingenian.

El tema es que hay lugares que, ante el riesgo de ser clausurados por tener menores alcoholizadas, cuando las descubren, las sacan a la calle. Y el problema se intensifica: quedan borrachas en la vereda, expuestas a cualquier cosa
.


“Si van con amigos, éstos suelen llamar a los padres para ponerlos al tanto de la situación. En algunos boliches las contienen hasta que un adulto responsable venga por ellas”, relata Verónica.

En estado de ebriedad, un adolescente, sea del sexo que sea, queda vulnerable a una serie de amenazas por nombrar solo alguna, la mayor causa de muerte de personas entre 15 y 20 años se debe a accidentes de auto.

Aproximadamente 1.900 personas menores de edad mueren anualmente como consecuencia de accidentes de tráfico que involucran el consumo de alcohol, un equivalente a las muertes en 10 tragedias de Cromañón.
Y año a año, el número crece.


Opinión 1

Lic. Corina Dousset Urquiza
Lic. En Psicopedagogía
Master en Prevención y Asistencia a las drogodependencia

De acuerdo a OMS, "droga es toda sustancia natural o sintética que introducida en el organismo es capaz de modificar una o más funciones del mismo".
Ejercen un efecto predominante en el Sistema Nervioso Central produciendo cambios en el estado de ánimo y la conciencia.

El alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central. Además su uso continuado también afecta a otros órganos como: el riñón, el hígado y el sistema circulatorio. Funciones motoras y sensoriales, lenguaje, procesos intelectuales, memoria, atención, aprendizaje no verbal, psicosocial. . .

Si esto no es suficiente para que la sociedad tome conciencia, nos queda poco espacio a los científicos, técnicos y profesionales que demuestran cómo se maceran proyectos de vida. Seguimos discutiendo entre controles de oferta, control de demanda. . .
Cerebros como barcos sin puerto ni rumbo, allí, hacia el país de "nunca jamás". . van nuestras chicas".

Opinión 2

Marcelo Forte RR.PP "Son 10 a 1 las chicas versus los chicos que se emborrachan, y no es dentro de los boliches. Se suman dos cosas, las chicas no comen para verse bien y toman en la previa.

Dentro de los boliches se les baja la presión y nosotros tenemos que hacernos cargo. Tenemos que tener un médico y camilla, además de una empresa de seguro médico que llamamos si es necesario. Para nosotros, éste es un problema grave.
Históricamente el emborracharse era un rasgo sólo del hombre, era muy raro que lo hiciera una mujer y socialmente no estaba bien visto. Hoy la mujer lo hace igual o más que el hombre, además las desinhibe hasta en lo sexual".