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29 de enero de 2025

LA VELOCIDAD EN LA CONDUCCIÓN

Durante el siglo XX la velocidad apareció como un modo de eficacia para el mejor aprovechamiento del tiempo. Hoy en día la velocidad es la amenaza de muchas vidas, cuando de trasladarse en automotor se trata.

La velocidad por sí sola no es la causa de siniestros viales, sino que actúa como agravante de las consecuencias de todo siniestro en la vía pública.

Generalmente la velocidad va asociada a alteraciones -perceptibles o no- en el comportamiento humano tales como la fatiga, la somnolencia, la ingesta de alcohol, el consumo de drogas y medicamentos, los desórdenes psíquicos, las actitudes temerarias, la inobservancia de las normas, etc. La velocidad combinada con algunos de estos elementos se constituye en una fórmula letal.



El exceso de velocidad, por encima de los límites fijados, de por si, constituye un tema de riesgo. Más de la mitad de los siniestros por exceso de velocidad se producen en las curvas. Conducir demasiado rápido en una curva triplica la posibilidad de sufrir un incidente.

A medida que aumenta la velocidad, el campo de visión del conductor se reduce. Circular entre 130 y 150 km/h brinda un campo de visión de apenas 30°. Es lo que se conoce como "efecto túnel", el cual impide que se pueda advertir una situación de peligro al costado del camino.

Conducir a la velocidad máxima permitida no da de por si una garantía absoluta de seguridad, por eso siempre es necesario mantener una actitud preventiva y atenta a las condiciones del tránsito imperantes.



La velocidad agrava todo tipo de siniestros viales cualquiera sea la clase de vía donde se produzcan, duplicando la mortalidad con respecto a otras causas. Por cada kilómetro por hora que aumenta la velocidad, el índice de siniestralidad se incrementa en un 2 %.

¿Por qué no es conveniente ir más rápido?

  • Porque agrava las consecuencias del siniestro vial
  • Porque implica mayor consumo de combustible y por consiguiente a una mayor contaminación ambiental
  • Porque se potencian las fallas humanas
  • Porque brinda un menor campo visual
  • Porque ofrece menos exactitud en la realización de maniobras evasivas.
Fuente: Educación vial del ACA (Automóvil Club Argentino)




15 de julio de 2023

EFECTO TÚNEL

(Silvia Fernández para Revista Tráfico y Seguridad Vial junio 2023)

Circular a alta velocidad o consumir alcohol tiene efectos inesperados sobre la visión. El menos conocido es el efecto túnel, una reducción dramática del campo de visión que merma la capacidad del conductor para captar los estímulos que le rodean.

Cuando se está al volante hay que "mimar" al sentido más valioso para la conducción: la vista. Pero pocos conductores son conscientes de que incrementar la velocidad de la marcha o ingerir alcohol afecta dramáticamente a su capacidad para ver y casi ninguno es capaz de citar el efecto túnel como un factor que afecta a su visión y les pone en peligro. ¿Pero en qué consiste este efecto y cómo se puede evitar?












QUÉ ES. Se denomina efecto túnel al estrechamiento paulatino del campo de visión que sufre un conductor a medida que aumenta la velocidad o después de haber ingerido alcohol. Este efecto provoca que lo que el sujeto ve con claridad acabe limitado a lo que se encuentra frente a él y conlleva la pérdida del campo de visión de todo lo que sucede en los laterales del vehículo.

El efecto túnel reduce drásticamente la cantidad de estímulos que percibe un conductor desde la señales de circulación a un ciclista que circula por el arcén de una carretera. La velocidad hace que, simplemente, las imágenes  de los objetos que se encuenran en la periferia del campo visual se "difuminen". De hecho, al efecto túnel se le ha bautizado con ese nombre porque reduce  tanto el campo de visión del conductor que en la práctica es como si se condujera dentro de un túnel oscuro, en el que no percibe nada a los lados, a pesar de estar conduciendo por un espacio abierto y rodeado de señales, otros vehículos e, incluso, peatones.

VELOCIDAD=RIESGO. El efecto túnel comienza a ser evidente cuando se circula a 100 km/h y alcanza su punto más crítico a los 140-150 km/h. pero no hace falta llegar hasta los 140 km/h para sufrirlo. Se ha comprobado que circular a 130 km/h reduce el ángulo de visión del conductor hasta unos escasos 30°, un déficit que le impide apreciar cualquier peligro que proceda del entorno exterior de la carretera.

El problema del alcohol

Conducir bajo,los efectos del alcohol también provoca efecto túnel y disminuye la visión periférica.

Además, el alcohol no sólo resta campo visual, sino que reduce los reflejos, aumenta el riesgo de cometer errores al volante y hace que el conductor subestime la velocidad la velocidad a la que se circula, lo que unido a la pérdida de información del efecto túnel incrementa el riesgo de sufrir un accidente.


Cuánto se vé a. . . 

El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía ha calculado cómo afecta la velocidad a nuestra capacidad de visión y estas son sus conclusiones:

Cuando se circula a una velocidad de 35 km/h, el campo de visión normal de un conductor abarca 104° en horizontal y unos 110° en vertical.

Si se aumenta la velocidad hasta los 65 km/h, ese campo de visión se reduce a 70°.

A 100 km/h desciende aún más hasta los 42°. Con esta amplitud de campo visual el conductor sólo puede percibir objetos cercanos a la calzada o el carril anexo.

A partir de los 130 km/h se pierde nitidez periférica mientras que el ángulo de visión se "cierra" hasta los 30°.