Mostrando entradas con la etiqueta personalidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personalidad. Mostrar todas las entradas

10 de marzo de 2024

LA PERSONALIDAD Y PATRONES DE COMPORTAMIENTOS

El Lic. Alexander Ramirez Mendoza, psicólogo, escritor, docente e investigador expone en su texto "La personalidad y su influencia en la conducción", que el conocimiento no siempre es lo más importante al momento de tomar decisiones en la vía.

¿Por qué personas que poseen bastante conocimiento técnico en seguridad vial, cometen imprudencias en las vías?


La  personalidad de un individuo es un aspecto determinante de la conducta en la conducción. Según estudios realizados, los factores que más influyen en los siniestros viales suelen estar relacionados con los rasgos de personalidad; además se determinó que los individuos siniestrados suelen manifestar rasgos antisociales, impulsivos, hostiles o con tendencia a la búsqueda de sensaciones.

Son muchos los factores personales, subjetivos y situacionales que pueden intervenir en el conductor en cada uno de  los momentos de la conducción (motivos, sentimientos y emociones), lo cual incrementa el riesgo de sufrir una tragedia.


La conducción segura no sólo requiere un grado óptimo de conocimientos y habilidades, sino también el apropiado uso responsable y racional de las mismas, por un individuo con personalidad adaptada. 

 

Ante una situación inesperada, no reaccionará de la misma forma un conductor impaciente que uno tolerante, amable o empático.






9 de noviembre de 2021

LA CONDUCCIÓN DE UN VEHÍCULO, MÁS QUE TENER HABILIDADES


“El conocimiento no siempre es lo más importante al momento de tomar decisiones en la vía. Desde la psicología se estudian tanto los estados emocionales, como los rasgos de personalidad más característicos de los conductores peligrosos” (Lic. Alexander Ramírez Mendoza, ´La personalidad y su influencia en la conducción´).

Según detalla el Lic. Ramírez Mendoza en su texto, además de habilidades sensoperceptivas y de la coordinación psicomotora, conducir un vehículo requiere de un proceso de toma de decisiones la cual estará condicionada al tipo de personalidad del conductor: impaciente, tolerante, amable o empático.

Los rasgos de personalidad se demuestran en las conductas que muestran las personas en la actividad de conducir.

 Algunos de ellos son:

a) Piloto de Fórmula Uno: conductor que se compara con otros buscando demostrar que es el más veloz, astuto y capaz. Actitudes que evidencia: busca la forma de adelantar lo más rápido posible al “osado” que se arriesgó a retarlo; siempre querrá ser el primero, acelera a fondo en los semáforos en rojo mirando al conductor vecino con actitud de reto. No respeta los límites de velocidad y realiza maniobras bruscas de alto riesgo.

 b)  Instruido: cree saberlo todo; aconseja y corrige a los otros conductores; explica el por qué se equivocaron y además espera el reconocimiento de su dedicación por enseñarles las buenas formas de comportarse.

 c)  Nueva Era: analiza y explica todo lo que ocurre a su alrededor; es el conductor de mayor autocontrol. Se muestra imperturbable ante el trastorno ocasionado en su tránsito por comportamientos erróneos de otros conductores ya que encontró una explicación racional para todos ellos y eso le genera tener paciencia.  

     d) Indiferente: conductor que logra aislarse del mundo exterior y de lo que en él acontece. Para evitar el estrés, realiza acciones tales como: regular la temperatura del auto, escuchar música, revisar sus redes sociales o hacer llamadas telefónicas. No le importa generar riesgo o tener mala relación con otros conductores.

e) Punitivo: ante la infracción de otros, busca hacer justicia por su cuenta: agrede verbalmente o realiza maniobras amenazantes o baja de su auto para enfrentar al conductor que se supone generó su enojo.

f) Histérico: prepotente hacia los demás; dentro de su vehículo insulta o denigra a los conductores que considera incompetentes. No puede disfrutar la conducción y conducir se convierte en fuente de estrés; se deja llevar por la emoción sin razonar previamente.

g) Condescendiente: conduce despacio disfrutando el paisaje y le despreocupa producir largas filas detrás de su vehículo.

h) Retraído: conductor indeciso; de él se puede esperar cualquier acción en la vía; tiende a sobredimensionar los riesgos del tránsito vehicular y es demasiado precavido. Su accionar irrita a los otros conductores.

i) Impaciente: tiende a circular siempre apurado y vivencia una constante sensación de frustración y de impotencia al notar que no puede mejorar la circulación. Suele no respetar las normas de tránsito y su estrés no le permite evaluar una situación de alto riesgo a tiempo.

Desde la psicología se estudian tanto los estados emocionales como los rasgos de personalidad en los conductores más peligrosos.

  

 

7 de julio de 2017


PERSONALIDAD Y CONDUCCIÓN

La vía pública es el espacio que compartimos todos y donde se juegan las características de la cultura actual; sus actores (peatones y conductores) quedan expuestos a recibir aquellas actitudes asociadas a la agresión, la ira, el descontrol desde las pulsiones de la muerte.




¿Por qué hay agresión al volante?

Personas educadas y civilizadas frente al volante se tornan irracionales y agresivas.

El tránsito genera falta de comunicación lo que puede provocar explosiones de ira ya que la bocina y las luces parece que no alcanzaran para informarle al otro las maniobras que se van a realizar.

La personalidad de un individuo es un aspecto determinante de la conducta de la conducción. Tras un estudio, se concluyó que los factores que más influyen en los siniestros viales suelen ser de tipo temperamental y de carácter, y que el mayor número de siniestrados suelen manifestar cierta inmadurez de su personalidad, de su humor, su actitud de riesgo, osadía, comportamiento arbitrario y descontento en alguna faceta de su vida familiar, laboral o personal.

Podemos agrupar a individuos en comportamientos "típicos" en base al temperamento, carácter, modos de relación consigo mismo y los otros, con los objetos y con las normas.

Clasificación de tipos de siniestros viales en las que afectan factores psicológicos:

Conducción irresponsable: niños en el asiento delantero; furgonetas con mercancías, hablar, fumar; comer; consumir bebidas o fármacos en la conducción.


Personalidad asociada a negar la realidad y al descuido por el otro; personalidad asociada con consumo de sustancias que le proveen la ilusión de "confianza y seguridad".


Conducción agresiva: picadas en la vía pública, cambios bruscos en la velocidad; adelantar sin mantener distancias, etc.

Personalidad asociada a la impulsividad, atravesada por la competencia generalizada, puede reconocer el riesgo de sí y de los otros pero lo desestima. Transgresión a las normas. Omnipotencia.


Conducción descortés: no indicar debidamente los giros, detenciones, adelantamientos, no dar luces durante la noche, etc.

Personalidad centrada en sí misma, negación y descuido de los otros. Negación de la realidad.


Posición incorrecta: circular por el carril inadecuado, no ceder el paso, no atender a las señales, etc.

Personalidad centrada en sí misma, agresión encubierta contra sí mismo. Transgresión a la norma. Ve la realidad pero desestima riesgo.


Conducción entorpecedora: conductores que van de paseo, conductores lentos que no dan paso, atascos de tráfico, etc.

Personalidad centrada en sí misma. Aislamiento. Formación reactiva. Agresión encubierta a los otros. Transgresión a las normas.


Conducción autosuficiente: no dar preferencia de paso, vehículos rápidos, etc.

Personalidad centrada en sí misma. Agresión encubierta hacia el otro. Competencia generalizada. Poder puesto en un objeto.


Conducción con visibilidad restringida: conducción tras ingerir sustancias tóxicas o fármacos, escasa visibilidad en la carretera debido a la lluvia o niebla, adelantamientos en cambios de rasante, etc.

Personalidad centrada en sí misma. Transgresión de las normas.  Omnipotencia. Agresión contra sí mismo. Competencia generalizada. 

Conducción descuidada: cerrar el paso y dificultar maniobras; no hacer uso de espejos retrovisores.

Personalidad centrada en sí misma. Agresión encubierta a los otros y contra sí misma. Competencia generalizada.


      Asimilar la frustración, es aprender a no proyectar responsabilidades a otros cuando la razón de las frustraciones reside en la mayoría de las situaciones, en el no reconocimiento de lo "insalvable" de la brecha entre nuestras capacidades reales como sujetos y los modelos propuestos por la cultura vigente. 

     Cotidianamente vemos en la vía pública actitudes reactivas ante las frustraciones, comportamientos de protesta violentos, dirigidas a los otros que transitan por el mismo espacio y con los mismos condicionamientos. Esta actitud, parece más asociada a la impotencia, a la victimización de un sujeto pasivo que está manejando circunstancialmente un vehículo como un triciclo en posesión de un niño que aún no sabe caminar. 

     Conducir un vehículo supone un sujeto que ha logrado reconocer sus propias capacidades, sus atravesamientos y puntos de sujeción a la cultura; y que ha decidido asumir la responsabilidad de un rol protagónico, aceptando las normas consensuadas para su propio cuidado, el cuidado del otro y del espacio común a todos: la vía pública.

     Fuente de datos: Lic. Patricia Giannetti - Programa "Capacitación para referentes comunitarios y líderes institucionales en conductas seguras y saludables en tránsito vial".