4 de diciembre de 2009


Diario La Jornada 29 de Noviembre de 2009

Un mensaje en la botella: Descontrol

Las consecuencias de la falta de políticas preventivas en la noche derivan en hechos trágicos. El consumo en exceso de alcohol se mantiene más allá de intentos espasmódicos por limitarlo. La trágica muerte de Matías Valles pone al desnudo las diferencias de concepto entre los empresarios, la Policía, el Estado y la Justicia.

El peor castigo
Por Gastón Rossetti

Era cuestión de ir despacio, de arrancar a 40 kilómetros y sostener las acciones en el tiempo para que dieran resultados.

"Lo que pasó es que arrrancaron a 120 kilómetros, se llevaron todo por delante y terminaron estrellándose a las dos cuadras", señala una fuente judicial, con un dejo de resignación, en relación a los controles policiales en la noche para prevenir la venta de alcohol a menores en Carlos Paz y alrededores que se vienen realizando desde hace dos meses.

El malestar, en este caso, apunta a una razzia furiosa de la Policía de Punilla en las primeras semanas con una importante cantidad de clausuras de locales por vender alcohol a menores que, asegura, luego se diluyó en el tiempo.

La trágica muerte de Matías Valles (18), el joven que impactó contra un camión recolector de basura al salir de la fiesta de egresados del colegio Bernardo D´Elía, en la madrugada del viernes 19 de noviembre, vuelve a poner en tela de juicio la efectividad de los controles preventivos y las políticas en este sentido.

El hecho se produjo dos meses después de que fiscales y autoridades policiales sostuvieran públicamente la decisión de extremar los controles a locales comerciales, boliches y pubs con el objetivo de disminuir la cantidad de jóvenes alcoholizados en la noche. En el camino quedaron proyectos para prohibir la venta de energizantes, un tira y afloje constante en torno a la implementación de controles de alcoholemia en la vía pública, restricciones en el horario de cierre de boliches, pulseras para identificar al "conductor responsable" dentro del grupo de amigos, etc. Ninguna de estas medidas rige hoy en Carlos Paz.

Si bien aún resta confirmar qué sucedió con Matías Valles, el testimonio de sus compañeros de curso, una botella de fernet parada al lado de lo que quedó del vehículo al impactar contra el camión de Cotreco, indicarían un presunto cuadro alcohólico del joven al momento del accidente.

También se especula con una serie de problemas que lo habrían llevado a quitarse la vida, pero nada de esto está confirmado aún. "La muerte nos conmovió a todos. Tan grande fue el golpe que todavía no nos sentimos en condiciones de hacer una evaluación", sostiene María Teresa Cedrola, del grupo Concientizar Para Prevenir. "Se corta un proyecto de vida. En este caso no está confirmado lo que ocurrió, lo que sí está claro es que muchas veces el alcohol te otorga una falsa valentía para hacer cosas que sobrio no harías. Sentimos mucha impotencia, y estamos seguros que esto va a volver a pasar, no sabemos cuándo, pero va a volver a pasar", continúa.

La noche anterior al accidente de Matías, María Teresa había asistido a la sesión ordinaria del Concejo de Representantes en la que se aprobó la implementación de controles de alcoholemia dentro del ejido de Carlos Paz "al menos cada 15 días". En comisión, también figura un proyecto para impedir la venta de bebidas energizantes.

"Todos dan excusas, las autoridades, los empresarios, la policía, los padres. Lo cierto es que los controles preventivos siguen siendo muy lentos, muy tibios, porque hay intereses que impiden que se apliquen de la manera en que se deberían hacer", apunta Cedrola y advierte, "¿Cuántas muertes más hacen falta para que se haga algo?"

Sin resultados.
"Los seguimos hasta fines de diciembre pero desde ya te puedo adelantar que los resultados no son los esperados. Hay una cultura del alcohol instalada en los jóvenes que intentamos modificar, pero evidentemente no lo estamos logrando. No quieren salir a bailar si no hay alcohol", afirma Eduardo Giordano, dueño del histórico boliche Keops, el primero en imponer los "Sábados sin alcohol", destinando un sector del boliche a menores de 18 años, sin venta de bebidas alcohólicas en la barra.

La medida también fue adoptada por Molino Rojo, comenzó a funcionar al mismo tiempo que los fiscales y la policía anunciaron un endurecimiento en los controles preventivos, y trajo aparejada una disminución sensible en la cantidad de asistentes a los locales bailables.

Sobre la trágica muerte de Matías Valles, Giordano se sinceró: "La muerte de Matías Valles nos cae muy mal. Pero la realidad marca que la solución no la vamos a encontrar hasta que cada uno asuma el rol que le corresponde, ya sea el estado, los padres y los dueños de boliches".

El empresario también se refirió a la posterior presentación judicial del Secretario de Prevención de la Drogadicción, Sebastián García Díaz, quien pidió que se investigue la supuesta responsabilidad en el hecho de los dueños del boliche Khalama, donde se realizó la fiesta de egresados de la que salió Valles.

"Ahora salen todos los opinólogos a echarle la culpa a los empresarios porque es lo más fácil, y nadie se fija en la previa, en lo que toman los jóvenes en sus casas antes de entrar a un boliche. Lo que habría que preguntarse es qué hizo la Secretaría de Prevención, ya que tanto se preocupa, para prevenir este tipo de hechos".

Franco Romagnoli (20), conocía a Matías Valles y reconoce que no pudo dormir luego del trágico episodio. En una carta a sus allegados y a los medios de comunicación, sostuvo: "Este momento paraliza un pueblo entero. Entonces, si no es ahora, ¿Cuándo? ¿Cuándo es el cambio? ¿Hay que esperar que pase algo horroroso para que de nuevo nos detengamos a pensar?

Es hora de cambiar, y que ese cambio sea definitivo. Es momento de empezar a hacer las cosas de otra manera. Es momento de cuidar la vida, que es el tesoro más preciado que uno tiene. Es momento de quererse a uno mismo y querer a los demás. Es momento de cuidarnos, de concientizarnos ¡Es momento de cambiar, ya!,
planteó en la misiva.

"Existen algunos hechos trágicos que deben ser tomados como una derrota social", o
pina Daniel Strassorier, a cargo del Juzgado de Menores y Faltas de Villa Carlos Paz.
"Debemos tomar conciencia que existe un entramado social, un contexto que lleva a que se produzcan este tipo de hechos. Lo que se necesita es una contención familiar por un lado, y un papel activo del Estado por otro, en materia de prevención.

El antecedente. Si bien al edificio de Tribunales hace dos semanas que no ingresa un hecho contravencional que involucre a menores en la ingesta de alcohol, Strassorier reconoce que un hecho de este tipo debe ser suficiente para producir cambios de fondo.

En ese sentido, desde la Justicia no dejan de lado la decisión reciente de la Cámara de Acusación de enviar a juicio al joven Matías Castro bajo la imputación de homicidio simple por dolo eventual. El 3 de marzo de 2007, Castro, aparentemente alcoholizado, conducía el Ford K que protagonizó una tragedia en la que murieron tres jóvenes al volver del boliche La Estación, en la Comuna de San Roque. Si los jueces avalan la investigación, Castro podría purgar una pena de hasta 25 años de prisión.

"L
a decisión de la Cámara no es un hecho menor porque primero hubo una fiscalía que investigó el caso y decidió que existía una conducta dolosa por parte del conductor. Luego, desde este juzgado avalamos la imputación del fiscal y ahora los tres camaristas decidieron respaldarla de manera unánime ante la presentación que hizo la defensa del acusado", apunta Strassorier.

Entre otras cosas, el accidente del Ford K aceleró los tiempos para la implementación de la Policía Caminera en las rutas, una herramienta considerada clave desde el Gobierno de la Provincia al momento de combatir las consecuencias que provoca el alcohol al volante.

En este sentido, Esteban Gorriti, padre de Manuela, una de las tres víctimas fatales del Ford Ka y fundador de la organización "Por nuestros queridos hijos", apuntó en reiteradas ocasiones sobre un fin netamente recaudador por parte de la Caminera. "No repara en las dos principales causas de siniestralidad en las rutas, que son el exceso de velocidad y en el consumo de alcohol".

Así las cosas, el panorama se presenta poco claro. Desde las organizaciones que luchan en post de una mayor concientización, apuntan contra una responsabilidad empresaria y estatal. Lo empresarios, en tanto, aseguran que hacen todo lo que se encuentra a su alcance y ponen la lupa sobre la previa como principal promotora de adolescentes alcoholizados en la noche. El Estado (provincial y municipal), intenta reacciones espasmódicas y busca limpiar culpas en las espaldas de los bolicheros. La Justicia, mientras tanto, suma un nuevo expediente y sólo atina a esperar cuando llegará el próximo.

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